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Última actualización: 23/05/2013, 17:40
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Europa

“En estos momentos hay una cosa clara: el mundo no puede producir más empleo"

Michael Litman, miembro del Comité Mundial de Sabios

Esther Peñas. Fotos: Javier Lorente / Madrid- 24/06/2011

Experto en biocibernética y experto cabalista. Puede que ambas facetas resulten a priori antagónicas pero son complementarias. Michael Laitman (Bielorrusia, 1946) forma parte del Comité Mundial de Expertos y como tal disecciona la crisis que lacera al mundo. Una crisis, él lo insiste, que va más allá del ámbito económico. Pese a ser un hombre del fe, no las tiene todas consigo respecto de si el hombre actual está a la altura del desafío al que se enfrenta. Puede, incluso que el lector tampoco salga indemne después de leer sus respuestas. Pero merece la pena adentrarse en ella.

 

Como integrante del Consejo Mundial de Sabios, ¿cree que saldremos reforzados de estas crisis, aprenderemos algo de ella?
Esta crisis es una oportunidad de subir de nivel. Como sabes, no sólo afecta a España sino que es una crisis global. Hay muchos países en bancarrota. Algunos lo han hecho público; otros, no. Todavía no quieren revelarlo para evitar el caos. Vemos continuas reuniones del G8, el G20… Estoy en continuo contacto con cientos de científicos del mundo y expertos en diferentes materias. Todos coincidimos en que esta crisis no tiene precedentes, no es comparable a ninguna otra, ni siquiera a las de 1929. Hablamos de una crisis que incide en todas las esferas: la familia, la educación, la naturaleza, que tiene que ver con la droga, el terrorismo, el ecologismo… una crisis en todos los órdenes.

 

¿Qué es lo peor de esta crisis?
Que estamos vaciando todos los tesoros de la tierra, todo lo que tenemos: petróleo, gas, carbón… dentro de diez o quince años apenas quedarán reservas. La sociedad de consumo es un sistema insostenible, un método inviable. Cada vez producimos más, vendemos más, ensuciamos más… ya estamos viendo el límite.

 

¿Podría situarse el origen de esta crisis en un factor, un hecho concreto?
Reitero, estamos atravesando la mayor crisis de la sociedad humana. El problema es que nosotros hemos crecido, hemos evolucionado dentro de nuestro ego. Cada generación se volvió más y más egoísta. Estamos en un punto en que no nos soportamos los unos a los otros, pero estamos obligados a convivir. Es necesario corregir el ego o no saldremos de esta prueba.

 

¿Qué recomendaciones hace el Consejo Mundial de Sabios?
Nadie sabe cómo hacerlo en realidad. Ahí está el quid de la cuestión, que no somos capaces de ponernos en el lugar del otro, de hablar sin tapujos, de reconocer que nos necesitamos los unos a los otros. Los políticos hacen ver que tienen soluciones, pero vamos al abismo.

 

¿Es pausible establecer una correlación entre la crisis y el alejamiento espiritual que ha experimentado el hombre de Occidente?
No nos hemos alejado de la espiritualidad; nunca estuvimos en ella. Por eso esta crisis puede ofrecernos algo bueno, traernos esa realidad espiritual, enseñarnos la necesidad de estar conectados con la naturaleza. Si somos capaces de sentir la naturaleza como un todo, entonces habremos progresado, habremos alcanzado cierto equilibrio necesario para seguir adelante en este punto de inflexión.


Pero un punto de inflexión puede suponer un progreso o una regresión…
Exacto. Dependerá de cómo reaccionemos.

 

¿La brecha entre el conocimiento científico, que ha ido perfeccionándose a lo largo de los siglos, y el conocimiento filosófico, que apenas ha evolucionado desde nuestros clásicos, ha incidido en la situación actual?
Nuestro nivel tecnológico es altísimo, mucho más desarrollado que el nivel moral, pero como seres humanos no somos dignos de ese desarrollo porque siempre terminamos convirtiendo la tecnología en armas.

 

Hay una parte de la sociedad que se ha articulado en un movimiento denominado ‘15-M’, no sé si está al tanto…
Sí, sí, he leído mucho sobre el asunto, pero creo que se equivocan. ¿Qué van a hacer los Gobiernos? ¿Qué van a hacer? Los países no pueden responder a este tipo de demandas. De acuerdo, no tienen trabajo, ¿qué podemos hacer frente a eso? Es menos oneroso pagarles un desempleo, ellos tienen que entenderlo. Recomendaría que se les diera formación. Si entramos en un mundo nuevo, habrá que saber cómo es, cómo tendremos que organizar nuestra vida...

 

¿Por qué hay entonces tanto miedo en explicarnos el alcance real de esta crisis?
Porque creen, los gobernantes, que se provocaría un caos. Pero los gobernantes del mundo saben (o deberían de saber a estas alturas) que la solución radica en obligar a todo el mundo a estudiar la crisis, de qué se trata, dónde nos lleva, para qué vino. A los parados hay que darles un desempleo, de tal manera que puedan llevar una vida más o menos normal. Pero hay una cosa clara: no podemos producir más empleo.

 

¿Hay peligro de guerra?
Hay un peligro tremendamente serio de guerra. Según nuestras investigaciones o aprendemos a resolver esta crisis en beneficio de nuestro conocimiento y superación con los que construir un nuevo mundo, o éste quedará en manos de dictaduras y gobiernos tiránicos que nos conducirán, en efecto, a una tremenda guerra.

 

Pero usted es un hombre de fe…
Sí, pero no puedo ser optimista… Estamos trabajando en ello…

 

De cualquier manera, se dice que la crisis está originada por los bancos, que ha sido culpa de las grandes empresas, que los políticos no han sabido dirigir bien sus países… pero ¿es que el ciudadano no ha tenido nada que ver con esta crisis? ¿Sólo la padece?
Hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades. Todos tenemos que asumir parte de responsabilidad. Las personas comunes, también. Asumir su parte de culpa y comprometerse con la resolución de esta crisis.

 

¿Y las revueltas en el mundo árabe?
Son normales… si un pueblo no tiene trabajo, libertad, y lo único que tiene es hambre, se entiende. Pero la base de las protestas es la falta de algo para hacer, de trabajo, de ocupación. Eso indica que nosotros hemos agotado toda la sociedad de consumo.

 

El hombre, que si no hubiera inventado la cultura seguramente no hubiera sobrevivido, ¿por qué no es capaz de organizarse, de trabajar al unísono?
Porque todo el tiempo estamos pendientes del ego. Pero hoy estamos en la saciedad del ego, por tanto podemos y debemos cambiar el modelo. No queda otra.

 

¿Puede agotarse el ego?
Sí, un ejemplo claro es la juventud, tan próxima a las drogas, tan desconectada de los padres, de los amigos, sin aspiraciones, sin motivaciones… nada les interesa. Por primera vez en la historia del hombre, nuestros hijos tendrán una peor calidad de vida que nosotros.

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