Frágiles. Así son los personajes de la serie del mismo modo titulada, por la que ha apostado Telecinco para las noches veraniegas de los jueves. Seres de carne y hueso que ríen, lloran, disfrutan y sufren. En definitiva, personas que sienten en gran parte gracias a la labor de Pablo, un fisioterapeuta encarnado por Santi Millán comprometido en la cura emocional además de la física. Sus manos son indispensables para aliviar los dolores, pero profundizar en las emociones de sus pacientes aún lo es más. Él sabe que sólo así conseguirá curarles. Por ello, se implica en cada uno de sus casos traspasando la línea profesional sin pudor pero con el respeto exigido, ahondando en su privacidad.
Pablo, que aplica el positivismo como terapia estrella, también se enfrenta a su propio drama personal. Ana, su media naranja, la única persona capaz de dosificar su hiperactividad física e intelectual, se encuentra en coma tras un accidente desde hace quince meses. Una situación que el sobrelleva con entereza, esperanza y muchas dosis de ternura.
Y, como no podía ser de otro modo, la historia se aliña con una serie de personajes que complican las situaciones, inyectan dosis de amor, pasión, renuncia, odio, rencor y perdón. Algunos aparecen de una manera continuada en todos los capítulos. Tal es el caso de Pilar (Norma Ruiz), su cuñada (que desde el primer momento se vislumbra enamorada de él); Lola (Ruth Núñez), una joven con síndrome de Asperger que se traduce, entre otras cosas, en una aversión compulsiva al contacto físico; Dolores (Luisa Martín) una madre entregada al cuidado de su hija con una actitud siempre constructiva o Teresa (Elia Galera), una mujer vital que ejercía como ejecutiva en una multinacional a la que una accidente de coche ha dejado temporalmente postrada en una silla de ruedas.
Además, la consulta de Pablo acogerá los cameos de Blanca Portillo, Antonia San Juan, Alexandra Poveda, Javier Tolosa, Diego Martín, Javi Pereira, Carlos Santos y Ana Rujas.
Los ocho capítulos de la nueva ficción de Telecinco se rigen por mismo hilo conductor. Ese que dice que las dolencias físicas y las emocionales muchas veces tienen una frontera difusa porque unos y otros, otros y unos, forman parte de nuestro ser. Y sobre todo porque la ficción supera muchas veces a la realidad. ¿Acaso la vida no es drama y comedia a la vez?
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